Tras volar más de 10.000 kilómetros desde sus áreas de invernada en el sur de África, los primeros alcaudones chicos ya han vuelto a sus territorios de cría en la Plana de Lleida. Esta misma mañana hemos detectado una pareja afanada en la construcción de su nido en Torreribera, la finca agrícola que constituye el principal refugio de esta pequeña ave migratoria. Ayer, 21 de mayo, además de estos tres alcaudones en Lleida, se observó otro alcaudón chico en paso en Girona. Pese a las limitaciones por la crisis sanitaria, esta temporada se mantienen las labores de conservación sobre el terreno y en el centro de cría en cautividad, claves para evitar la extinción de esta especie declarada “en situación crítica” en España.

Gracias al esfuerzo conjunto de entidades, administraciones y agricultores, un año más podemos celebrar el esperanzador regreso de los alcaudones chicos a nuestros campos. Los de la península ibérica realizan una de las migraciones más largas de todas las aves europeas, ya que en vez de volver atravesando el Estrecho de Gibraltar, cruzan el Mediterráneo por Oriente Próximo y recorren toda Europa de este a oeste. Después de tan admirable viaje no pierden el tiempo: ayer los observamos por primera vez y hoy ya están construyendo su nido. Al ser una de las últimas aves migrantes transaharianas en llegar, disponen de poco tiempo y deben darse prisa para poder nidificar con éxito.

Considerado el vertebrado más amenazado de la península, el alcaudón chico (Lanius minor) ha sufrido una disminución drástica de su población, de unas 90 parejas nidificantes a principios de los 80 a tan solo una en 2019, que sacó adelante tres pollos.

Precisamente uno de los machos que han llegado en esta primera avanzada no tiene anillas de identificación que lo puedan identificar a distancia, así que seguramente sea uno de esos pollos nacidos en libertad en 2019, ya que no pudieron ser anillados.

Alcaudón chico en Lleida, macho salvaje nacido en nido en 2019. © Marc Gálvez / Trenca

Así pues, es hijo del macho que ya ha formado pareja este año, liberado en 2018 y que volvió y crió con éxito en 2019. La hembra de la pareja, en cambio, es una de las ejemplares jóvenes soltadas en el marco del proyecto en 2019.

Los ejemplares que nacen en cautividad en el Centro de cría de Vallcalent son marcados con anillas metálicas oficiales y de colores antes de ser liberados en la naturaleza, para que sea sencillo identificarlos a través del telescopio.

Aparte de estos tres ejemplares de Lleida, ayer por la tarde se observó en la comarca del Gironès un alcaudón chico en migración, que no se pudo comprobar si estaba anillado. Un miembro del equipo de Trenca está buscando posibles territorios en Girona, en los Aiguamolls de l’Empordà. Allí se extinguió la especie en 2002, y el año pasado iniciamos su recuperación, con 21 pollos liberados mediante hacking.

Alcaudón chico observado en el sur de Francia © Christophe Condamin / ornitho.fr

Además, el pasado 19 de mayo se observó un alcaudón en el sur de Francia, en la zona de Saint Tropez, en parada durante la migración. Es la primera vez que se observa en primavera (época prenupcial) un alcaudón chico del proyecto fuera de nuestras fronteras.

Seguiremos rastreando diariamente los territorios de cría de la especie para afinar la información y estar atentos a la llegada de más ejemplares. Este año se mantendrán las principales labores del proyecto de conservación del alcaudón chico en España, pese a la crisis sanitaria: vigilancia de los nidos, alimentación suplementaria de ejemplares en el campo, y liberación de los pollos nacidos en cautividad en el centro de cría de Vallcalent.

El alcaudón chico es un ave insectívora que anida en zonas agrícolas y pastizales naturales, y su declive en la península ibérica está muy relacionado con la intensificación de la agricultura, que elimina zonas naturales de refugio o grandes árboles donde puedan anidar, y el uso masivo de plaguicidas en el campo que lo dejan sin alimento. Por eso, una de las claves de su conservación es desarrollar una agricultura que respete y favorezca la biodiversidad, con campos divididos por los márgenes tradicionales, refugios para la vida salvaje. Para conseguirlo trabajamos mano a mano con los agricultores, firmando acuerdos de custodia del territorio en las últimas áreas de cría de la especie, como en Torreribera, una finca agrícola de 600 hectáreas y perteneciente a la Red Natura 2000.

Desde Trenca coordinamos el proyecto de conservación del alcaudón chico en España, una ambiciosa iniciativa conjunta con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña, la Fundación Biodiversidad, WWF y el Zoo de Barcelona.