La colonia de buitre negro del Prepirineo catalán (Pallars Jussà, Lleida), la única población reproductora de esta ave vulnerable en toda la cordillera pirenaica, ha vivido una gran temporada de cría con el nacimiento de diez polluelos. Celebramos que se iguala así la cifra récord de 2019, el año con mayor número de nacimientos desde que en 2007 comenzó la reintroducción del buitre negro en Lleida, más de un siglo después de su extinción en el Pirineo.

El buitre negro, el ave necrófaga más grande de Europa, continúa remontando el vuelo en su colonia de cría de la Sierra de Boumort (Pallars Jussà, Lleida). Gracias a los esfuerzos desplegados durante más de una década por diversas entidades para recuperar al buitre negro, el Pirineo de Lleida es uno de los pocos lugares de Europa donde anidan en libertad las cuatro especies de buitre del continente: el quebrantahuesos, el alimoche, y los buitres leonado y negro.

En la colonia de buitre negro de Boumort viven más de sesenta ejemplares, con 18 parejas formadas, catorce de las cuales pusieron un huevo este año. Como lo habitual es que algunas puestas fracasen, finalmente han nacido diez pollos esta primavera, la misma cifra que el año pasado. Los pollos pasarán unos 120 días en el nido hasta su primer vuelo, constantemente atendidos por uno de sus progenitores.

Las parejas de esta especie que, a diferencia de los otros buitres, anidan en las copas de los árboles, ponen un único huevo. Desde que comenzaron a nacer ejemplares en libertad, tras la reintroducción de la especie en 2007 en el Pirineo catalán, ya han salido adelante 34 pollos. Este año, al igual que en 2019, ha nacido un ejemplar de tercera generación: hijo de una hembra nacida en Boumort (‘Raiera’) cuya madre, ‘Coma’, también había visto la luz en la colonia.

Durante la temporada de cría, nuestro equipo de campo aporta alimento extra varios días a la semana (sobre todo codornices y patas de cordero) en un Punto de Alimentación Específica en el corazón de la colonia, para ayudar a las parejas en esta época crítica y favorecer la supervivencia de los pollos. Desde el comienzo del año, se han aportado unos 1.200 kilos de alimento, un apoyo que se irá reduciendo según vaya consolidándose la población.

La colonia pirenaica de buitre negro es una de las más estudiadas de toda Europa, un trabajo de seguimiento que realiza Trenca junto a otras entidades como Naturaleza Rural, Grefa, y la guardería de la Reserva Nacional de Caza de Boumort. Gracias a esta labor sabemos que Cataluña se ha convertido en un puente para reconectar las grandes colonias ibéricas de la especie y los pequeños núcleos de Francia, algo vital para el futuro del buitre negro en Europa.

Trenca también gestiona una red de Puntos de Alimentación Suplementaria en el Pirineo, con apoyo de ayuntamientos y ganaderos locales, en las que el buitre negro y el resto de aves necrófagas pueden encontrar alimento de forma segura.

Las tareas de conservación de la especie cuentan con el apoyo de la Generalitat de Cataluña, Fundación Biodiversidad, el Zoo de Barcelona, la Obra Social “La Caixa” y Endesa.