El Pirineo catalán es uno de los pocos lugares donde pueden observarse juntos a los cuatro buitres europeos: negro, leonado, alimoche y quebrantahuesos. Es un espectáculo cada vez más habitual, fruto de los esfuerzos de conservación y de proyectos como nuestra Red de Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS), que en 2020 cumple una década. A lo largo de estos primeros diez años del proyecto se han aportado más de 140.000 kilos de carroña para beneficiar a las aves necrófagas del Pirineo.

La península ibérica es el mayor bastión en Europa de los buitres, los grandes carroñeros alados que juegan un papel esencial en el equilibrio de la naturaleza. Este sábado, 5 de septiembre, se celebra el Día Mundial de los Buitres para recordar todo lo que estas aves, con una mala fama totalmente inmerecida, hacen por la sociedad.

Buitre negro en uno de los PAS © Marc Gálvez / Trenca

Los buitres son los sanitarios del campo, actuando como primera línea de defensa frente a los patógenos que aparecen al pudrirse los cadáveres. Además, prestan un servicio esencial a los ganaderos, sobre todo a la ganadería extensiva, al eliminar carroñas que de otro modo deberían ser incineradas. Sin embargo, aunque las poblaciones de la mayoría de ellos han aumentado en los últimos años en España, siguen muy amenazados por la baja disponibilidad de alimento y el uso de veneno en el campo. Episodios de mortandades masivas como los de India, con la desaparición del 99% de sus buitres en pocos años, nos recuerdan lo frágiles que son.

Para proteger a los buitres y otras aves carroñeras, desde Trenca creamos en 2010 una Red de Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS) estratégicamente situados en el Pirineo y Prepirineo de Lleida. Con la iniciativa, desarrollada gracias a la colaboración de ayuntamientos y ganaderos locales, se ha creado una fuente de alimento segura y estable para las aves necrófagas, con el aporte de más de 140.000 kilos de carroña a lo largo de los años. La red ya tiene cuatro localizaciones, con un nuevo PAS habilitado en Senterada (Pallars Jussà), donde además se busca impulsar un desarrollo rural sostenible gracias al turismo fotográfico.

A diferencia de los tradicionales comederos, que benefician principalmente al buitre leonado, en los PAS se prepara un “menú específico” de comida. Se aportan piezas pequeñas de carroña (sobre todo, codornices y patas de cordero de mataderos locales) y se distribuyen estratégicamente por todo el recinto para favorecer a toda la diversidad de aves necrófagas.

Alimoche en el PAS de Siall © Gerard Plana / Trenca

Los resultados hasta ahora han sido muy positivos, pues en los PAS se han observado hasta 11 especies de aves que incluyen la carroña en su dieta mayor o menor grado, con la presencia habitual de algunas tan amenazadas como el alimoche o el milano real, que han sufrido un declive alarmante en España. En alguna ocasión, se han llegado a observar en un PAS más de 20 buitres negros a la vez, procedentes del proyecto de reintroducción en la Reserva de Caza de Boumort.

La Red de PAS de Trenca ha contado durante buena parte de su trayectoria con la colaboración de Endesa, que contribuye financieramente al proyecto, y de la Fundación Zoo de Barcelona.