El alcaudón chico (Lanius minor), un gran viajero al borde de la extinción

El alcaudón chico es un ave paseriforme de unos 20 cm de longitud, que llama la atención por tener la cabeza de gran tamaño y un pico curvado –parecido al de las aves rapaces– que le permite capturar los grandes insectos de los que se alimenta. Su plumaje es también atractivo: tiene el dorso y la cabeza grises, el pecho rosado y una máscara facial negra muy característica.

Se distribuye sobre todo por el este de Europa y por las estepas asiáticas. Es una especie estival que pasa el invierno en el sur del continente africano, en la depresión del Kalahari. Los alcaudones chicos ibéricos realizan una de las migraciones más largas de todas las aves europeas: se desplazan primero hacia el Este y cruzan el Mediterráneo por Oriente Próximo, no por Gibraltar, en un asombroso viaje de más de 10.000 kilómetros.

En los últimos años, la población de alcaudón chico en la península Ibérica ha disminuido drásticamente, sobre todo por la radical transformación de los paisajes agrarios tradicionales de secano en los que cría.

En España, hemos pasado de unas 90 parejas reproductoras en los años 80 a tan solo una en 2019, en la comarca de El Segrià (Plana de Lleida). Un dramático declive que ha provocado la catalogación de la especie como “en situación crítica”: de hecho, el alcaudón chico se considera el vertebrado más amenazado de la Península ibérica.

Pollos de alcaudón chico nacidos en cautividad en el Centro de Fauna de Vallcalent (Lleida). © Albert Porté / C. de F. de Vallcalent

Las causas de la disminución de la especie en gran parte de su área de distribución europea son el producto de un conjunto de factores. Entre ellas, se encuentran al menos estas 5:

  • la alta tasa de depredación sobre esta ave (de manera destacada, urracas que predan sobre pollos de alcaudón, y que han sido favorecidas por la intensificación agrícola)
  • la larga migración que realiza dos veces al año, con posibilidades de mortalidad durante el viaje migratorio por causas que podrían ser muy diversas
  • las alteraciones en el clima (en particular, veranos lluviosos)
  • la intensificación agrícola con la consiguiente pérdida del hábitat de nidificación (cultivos de secano con barbechos y lindes bien conservadas)
  • y el uso excesivo de plaguicidas, que acaban con los insectos de los que se alimenta

Un ambicioso plan para salvar al alcaudón chico en España

En Trenca llevamos una década trabajando incansablemente para proteger a esta especie, y coordinamos el proyecto de conservación del alcaudón chico, una ambiciosa iniciativa de un conjunto de actores: el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat de Catalunya, WWF y el Zoo de Barcelona.

El objetivo del proyecto es que tanto los nacimientos (tanto en el campo como en cautividad) como la tasa de retorno (los alcaudones que vuelven a Cataluña tras su migración anual) sean máximas. En el terreno, procuramos que cada pareja llegue a sacar adelante 5 pollos. Además, colocamos alimento suplementario (insectos), capturamos depredadores (urracas) y gestionamos el hábitat de nidificación a través de acuerdos de custodia del territorio para que este sea óptimo para los alcaudones.

a

b

Instalaciones de aclimatación para los pollos de alcaudón chico: emplazamiento en la zona de suelta (a); con pollos ya en su interior, poco antes de ser liberados (b).

© a): Isabel Rodríguez; b): Jose Guerra / Trenca

Cría en cautividad

La conservación fuera del hábitat natural se basa en la creación y el mantenimiento de un grupo de alcaudones chicos en cautividad lo suficientemente grande como para garantizar la conservación de los genes de esta población a medio plazo. La cría en cautividad se realiza fundamentalmente en el Centro de Fauna de Vallcalent (Lleida, Generalitat de Catalunya), y más recientemente se ha iniciado un programa de cría complementario también en el Zoo de Barcelona. Con los animales nacidos en cautividad, se refuerzan las poblaciones salvajes. Mediante esta actuación se pretende recuperar antiguos núcleos de alcaudón chico en las provincias de Lleida, Huesca (comarcas del Segriá, Les Garrigues, Bajo Cinca, etc.) y desde 2019 en el Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà, en Girona.

Bandejas de alimentación suplementaria, donde los pollos liberados encuentran alimento extra los primeros días post-suelta (foto obtenida mediante foto-trampeo).

Pollo de alcaudón chico nacido en cautividad, comportándose y alimentándose como un ejemplar salvaje. © Marc Gálvez / Trenca

Rescate de huevos y pollitos

Los alcaudones chicos –como muchas otras aves– ponen más huevos que el número de pollos que pueden llegar a criar, como medida de seguridad por si alguno enferma y muere. Además, a veces los padres no consiguen alimentar a tantos pollitos, y alguno acaba muriendo. Estos huevos y pollitos son rescatados.

Una vez que ya tienen un buen peso, algunos pollos se vuelven a colocar con los hermanos. Otros pollos pasan a formar parte del grupo de reproductores en cautividad del Centro de Recuperación de Fauna de Vallcalent (Lleida) o del Zoo de Barcelona.

Seguimiento in situ de los pollos liberados y de los ejemplares salvajes. © Trenca

Suelta de pollos nacidos en cautividad

Como experiencia pionera en lo que se refiere a esta especie, se están liberando pollos de alcaudón chico nacidos en cautividad para reforzar la población salvaje. Cuando ya empiezan a cazar por sí mismos, se trasladan al campo (a las inmediaciones del territorio de la última pareja que queda) y se mantienen en instalaciones de aclimatación que abrimos al cabo de siete días. En esa semana de aclimatación, reconocen la zona como lugar de nacimiento y se sociabilizan con los pollos salvajes. Desde el momento en que se sueltan hasta que inician la migración, se realiza el seguimiento continuo de los pollos liberados, que se identifican gracias a las anillas de color que llevan. Para la mejora del seguimiento de la especie, en estos dos últimos años, se han fijado unos pequeños geolocalizadores en los individuos liberados. Con la recuperación de estos dispositivos se podrán obtener datos de la ruta migratoria y área de invernada, un paso de gigante en el conocimiento de la biología del alcaudón chico y de las amenazas que les afectan fuera de su zona de cría.

Con el método de cría en cautividad, se ha conseguido que pollos nacidos en cautividad y liberados en la zona regresen al lugar de suelta en la primavera siguiente e incluso lleguen a formar pareja. Desde que comenzaran las primeras liberaciones en el año 2009 ya son más de 600 los pollos liberados.

La difusión del proyecto y la concienciación social son aspectos que también se tienen en cuenta para la conservación del alcaudón chico. Para ello se han realizado charlas y se han editado diferentes materiales de divulgación en los últimos años.

Colaboran: